jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Casa o Infierno? prólogo


La violencia doméstica es un crimen oculto entre cuatro paredes. En la mayoría de los casos las victimas se convierten en cómplices de este delito por diversas razones: miedo, vergüenza, estabilidad económica.

El agresor puede ser cualquier pariente sea consanguíneo o no, aunque los más comunes son padrastros, concubinos,  hijastros y padres biológicos. Las victimas casi siempre son niños, mujeres, ancianos y hasta hombres.

El ambiente hostil dentro del hogar se presenta desde violencia psicológica: insultos, humillaciones, amenazas; hasta violencia física: golpes.

Imagine el desagradable momento que pasan las víctimas si están comiendo y son agredidas verbalmente; o saber que siempre a la misma hora, todos los días te molestarán. Ni pensar en el fin de semana, cuando te acuestas a dormir con la angustia de saber que tu agresor está en su habitual noche etílica. Una amiga vecina vive esto a diario, por suerte ella sí denunció aunque su situación no ha mejorado del todo.

Las autoridades han progresado en este tema protegiendo a la victima con leyes aprobadas, la última: Ley Orgánica Sobre el derecho de las Mujeres a una vida Libre de Violencia. Sin embargo, de nada sirve los esfuerzos de las instituciones si el delito queda encerrado dentro de cuatro paredes.

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