viernes, 1 de junio de 2007

Fórmula Gol

Internet es el medio donde existe la mayor libertad de expresión para publicar diversas opiniones en los actuales momentos. Artículos en la prensa, e-mails, mensajes en cadena por el Messenger, comentarios en blogs y foros…infinidades de manifestaciones en pro y contra de la Copa América, he leído con detenimiento la opinión de cada a una de las partes, de periodistas deportivos hasta el más risorio comentario de cualquier persona.

Tal fenómeno empezó a desarrollarse desde las protestas estudiantiles – con todo su derecho- a favor de RCTV. Inoportunamente el evento futbolístico coincidió con el conflicto sobre el caso de RCTV y las protestas en la calle. Como el gobierno está organizando el torneo, un sector que le adversa aprovechó para hacer compaña desprestigiando el evento. Consultando con varias personas me consigo con una respuesta muy peculiar: “no chico…más allá de la politización del torneo…del evento van a comer muchas personas, desde el que va a vender banderas y pinchos en el estadio, pasando por los taxistas hasta pa los mismos choros que van a atracar”.

Esta es una oportunidad única de madurar en el ámbito futbolístico, el torneo ayudará para que en un futuro próximo veamos más seguido a equipos venezolanos realizando destacadas actuaciones en la Copa Libertadores, más rivalidades entre equipos en el fútbol profesional y el camino definitivo hacia la clasificación para el mundial Sudáfrica 2010, así como también el beneficio económico y social que aportará la Copa América al turismo venezolano.

El sistema de ventas on-line, por número telefónico y puntos de ventas ha sido un total desastre, aunque este caos provocado por la venta de las entradas para la Copa pareciera suponer que los estadios al menos no estarán vacíos. De ser así será el primer gran acierto para el espectáculo, los aficionados y el fútbol de nuestro país. Diversas son las causas de esto, pero hubiese sido muy triste, para el fútbol venezolano, que al momento de poner en venta las entradas éstas se hubiesen quedado frías.

Los comentarios escuchados afirmaban que el evento a realizarse en nuestro país sería un rotundo fracaso, que poca gente del exterior vendría y que mucho menos los venezolanos con poca pasión por el fútbol -según algunos- se interesarían en seguir y asistir a los juegos. El desespero de miles de aficionados desde el primer día de venta de los boletos derrumbó las primeras barreras que a lo largo de mucho tiempo arrastra el fútbol venezolano y en consecuencia esta desesperación del aficionado por conseguir entrada para algún juego consolida una base sólida para el futuro promisorio que viene para el fútbol venezolano tras la expansión de los equipos tanto en primera, como en segunda división y la infraestructura deportiva que quedará.