domingo, 17 de febrero de 2013

Fructuosa congelada: ¿Negocio de moda?



Apertura de licorerías, amigos etílicos, fiestas y graduaciones  eran los motivos para beber alcohol en mi adolescencia. Una tarde de mi ociosa juventud, uno de esos “amigos” se presentó con una botella de vodka y en la entrada del abasto donde la compró había una máquina cuadrada de color metálico, arriba de ella tenía dos tubos cilíndricos trasparentes, contenían en su interior un líquido espeso color rojo que mediante una paleta giratoria incitaba a ver tal movimiento circular provocando comprarlo. Era el frappé de hace un poco más de diez años y es lo más idóneo para mezclarlo con la bebida rusa… al menos para mi paladar.

Son las doce del mediodía, el sol bronceándote, ni una nube en el cielo y encontrar en una esquina de Caracas un carrito coloridamente rotulado con frutas es como ver un espejismo en el desierto; por fortuna el oasis existe: es una nueva forma de refrescarnos la garganta y un negocio que crece por los momentos. Sin duda éstos carritos llaman más la atención que los tubos giratorios de hace años.

Mi mamá llegó con la idea de montar un carrito de frappé, por fortuna la nevera ya la teníamos. Hace dos años la compré para guardar las hallacas en diciembre y no sobrepoblar la nevera normal; la pobre llevaba más de 25 años conservando nuestros alimentos. Así que mi rango de socio y mi capital a la nueva idea de mi mama ya lo había asumido sin querer.

Mi tía se encargó del estudio de mercado, se caminó todo el centro de Caracas preguntado precios, averiguando la materia prima para hacer los distintos sabores de frappé, observando los detalles de los carritos: la sombrilla, rotulado, nevera, base metálica, planta eléctrica y cualquier otro detalle; cómo servían el producto, en que sitios estaban ubicados los vendedores; quiénes eran el tipo de persona que más compraba; a qué hora se vendía más. Creo que su carrera de estadística la empleó correctamente en este estudio. Mi mamá se encargó de buscar presupuesto en una herrería para hacer la base del carrito donde montaría la nevera.

 A mi me tocó la tarea de averiguar los precios de las rotulaciones para la nevera. Cerca de mi casa hay un centro de impresión y pendones, pero me imaginé que en otro sitio podría salir más barato. Pregunté por el rotulado y un diseño para la nevera. El diseñador ya tenia un diseño hecho, me pareció muy bueno y digno para la ocasión, todo salía en 2.000 Bs. fuertes. Fui a otro sitio de impresión y conseguí un presupuesto en 1.000 más la rotulación en 600 Bs. Fuertes y cerré de una vez el trato.

A todas estas mi tía recolectó bastante información y concluyó   que la mejor hora para vender es de 11 de la mañana a 4 de la tarde, los que más comprar son los bachilleres después del mediodía. El mejor sitio para vender es en cercanías de colegios, plazas y paradas de autobuses, salidas de metro y esquinas muy concurridas. Este es un punto vital en el negocio: el lugar donde ubicarse para vender, los permisos no parecen una limitante, salvo en varios puntos como en la entrada del parque Miranda (Parque del Este) donde tienes que tramitar el permiso para vender con la alcaldía. O como nos comentó un “frappero” –vendedor de frappe en los carritos–  que le paga una tarifa a un agente de la ley para que ni lo roben ni lo saquen de allí.

Conforme seguíamos avanzando surgían nuevas dificultades, como donde guardaríamos el carrito luego de instalarlo, habría que buscar un alquiler para guardarlo y tendría que estar ubicado cerca del lugar de venta, el peso para empujar el carrito por la calle es considerado si le sumas el peso de la planta eléctrica para mantener la nevera funcionando. Creo que mi tía no tiene la fuerza suficiente para empujarlo; aunque ya tenemos todo listo y no se si tendremos éxito, pero estoy dispuesto a asumir el cargo de “frappero”.

El emprendimiento individual se ha multiplicado en los últimos años como forma de prosperar mediante una actividad económica, el emprendedor actual se ha modernizado y organizado mucho mejor que hace algunos años. Situación que ve  muy positiva el psiquiatra Roberto de Vries de la cual expresó en una entrevista al diario El Universal: “El venezolano está en una fase de emprendimiento e iniciativa” “...y probablemente aquí está la salida al desarrollo del país”. ¹

Sin tener en cuenta el clima político del país el emprendimiento y las iniciativas propias de los venezolanos seguirán siendo el oasis en el desierto.

1. Cuerpo 1, página 1-2 - 20-01-2013.